En medio de cada una de las emergencias que nos azotan con dramática regularidad, quienes trabajamos en  las enfermedades crónicas, epidemias silenciosas, nos preocupamos pues ellas siguen su curso inexorable y pasan a segundo plano.
El cáncer continúa como una de las principales causes de muerte en el mundo: las últimas mediciones internacionales arrojaron que son más de 8 millones de personas los que pierden anualmente la batalla contra el cáncer.
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